Copenhagen Guide II

Despertar en el hotel de Copenhague, abrir las cortinas y mirar a través de la ventana a la gente en bicicleta se convirtió en uno de mis hobbies de esos días. Aunque tengo que admitir que aún era mejor cuando lo hacía desde la cafetería de la esquina con una taza llena en la mano.

Para el último día completo en la capital danesa decidimos hacer una de las cosas que más me gustan, andar y perdernos por la ciudad con mapa de papel en la mano. Y digo de papel porque me gusta buscar en qué calle estoy, encontrar la ruta más rápida bonita para visitar todo lo que me gustaría, y lo más bonito, no saber donde estás por momentos, pero disfrutarlo como si lo supieses perfectamente. Y para eso es imprescindible no usar Google Maps.

Decidimos empezar en la Fuente de Gefion (aquí), que si ya es bonita por si sola, queda más que impresionante vista con St. Alban’s Church a su espalda. Una vez llegados hasta aquí, no podíamos perdernos el monumento más fotografiado de toda Dinamarca, The Little Mermaid (y tan little -pensarás), que como después nos confesará un danés, ni ellos mismos saben a qué viene la fama de la pequeña sirenita. Seguimos rodeando el canal en forma de estrella para entrar en Kastellet, una fortaleza militar de las mejores conservadas en el norte de Europa, que principalmente se utiliza como parque público, en el que nos quedamos encantados con su antiguo molino de viento entre tanto verde.

Después de caminar unos treinta minutos llegamos al Jardín Botánico más bonito que he visto nunca jamás, o lo que ellos llaman, Botanisk Have. Es gratis y merece la pena infinito adentrarte en él, como podéis ver en las fotos que pudimos hacer hasta que la cámara se llenó de vapor en sus salas interiores.

Vale, tengo que confesar que llegados aquí nos moríamos de hambre a más no poder, por eso no pudo alegrarnos más acertar tanto con el restaurante que más os recomiendo en toda la ciudad, el Restaurant Jacobsen, en una plaza con mucho encanto en la que encontrarás puestos de flores, música callejera y mucho ambiente. Si queréis probar los platos típicos daneses, no dudéis en entrar y dejaros contagiar de todos y cada uno que encontraréis en su carta.

Pero, y lo más más más importante de todo el día, estaba por llegar, y yo lo sabía, y me moría de ganas porque esta vez sí, iba a ser mi primera vez en el Tivoli, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Cuenta la leyenda que el señor Disney se inspiró en él para construir sus parques, y te diré una cosa, ¡no me extraña! Porque, aunque no tiene nada que ver y todo queda recogido en un espacio mucho más pequeño, notarás que todos y cada uno de los detalles están más que cuidados.

Y  creerás estar entrando en un cuento de hadas. Pero cuidado,

una vez que entras, no querrás salir nunca.

Como siempre, reservé mi viaje con Booking, y por ello y como cada vez que hago un post de viaje, aquí os dejo un descuento de 15€ en vuestra próxima reserva con Booking (aquí). ¡Disfrutadla!

Lugar/Place: Copenhague, Denmark

Chaqueta denim: Lefties (similar)

Jeans: Bershka (aquí)

Mochila: Brigitte Bijou (aquí)

Zapatos: Hi Shoes (aquí)

PINNAHANA TRAVEL.

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