Magia

Este post empieza con una venda en los ojos.

Sí, literalmente.

Y es que cuando te vendan los ojos se apodera de ti un sentimiento dudoso, entre emoción y miedo. Al principio pensé, ‘Bien, sigue el camino y sabrás donde te lleva, te sabes el mapa de memoria‘. ¡Ilusa de mi! Te pueden despistar muy rápido cuando te falta un sentido tan importante. Eso sí, empiezas a prestar más atención a lo que escuchas, a lo que hueles, a lo que sientes. ‘Se escuchan coches. Paramos. Sigo con la venda en los ojos. Me baja del coche y empiezo a escuchar gente hablar (bien, seguimos en la civilización), un olor a incienso se apodera de mi, huele a paz, y escucho agua caer, sea lo que sea me encantan las sensaciones que se están creando.’

Y me quita la venda y todo lo que mis sentidos me decían resulta ser realidad, me encuentro en otro planeta, donde se respira una paz envidiable. ‘No hemos andando tanto, debo de estar cerca de casa pero parece que esté en otro mundo, en otro continente como mínimo‘. ¡Este sitio es un paraíso!

Y cuánto que ver tenía lo que me acababa de pasar con el nombre del lugar.

Así que hoy os escribo desde el Jardín de los Sentidos, una tetería botánica en la que puedes estar horas y horas admirando sus rincones, tan mágicos, tan únicos, pudiendo disfrutar de plantas de todo el mundo. Y por si eso fuera poco, al final de la visita te esperan zumo de frutas, té y pasteles para que puedas elegir tu zona favorita y relajarte ilimitadamente, ¡qué mejor forma de poder respirar la tranquilidad que se vive aquí, y empezar a pensar en este post que se me ha colado!

Me di cuenta entonces de que este post había empezado aún mucho antes de la venda en los ojos. Horas antes, cuando encontré un paquete de Nuage con un vestido dentro. Y es que cualquier prenda que salga de esta tienda es acierto seguro, te enamora desde su decoración romántica que se puede ver antes de entrar, hasta todo lo que encuentras indagando por sus percheros y armarios estilo vintage. Los que viváis por la Costa Blanca no dudéis en visitarla, ¡no os defraudará!

Para esta ocasión tan especial llevo un vestido de Nuage, con media manga terminando en campana y una caída preciosa con un movimiento espectacular que estiliza mucho el look. Los colores, de nueva temporada, pasteles, lilas y marrones creando ramas enredándose por la tela para mezclarse con este ambiente que hemos creado para vosotros (más bien que han creado para nosotros, me uno a todos los que estáis al otro lado).

En el pelo, fiel a mi estilo, he decidido cambiar un poco las boxer braids convirtiéndolas en mitad trenza mitad coleta. Cuando ya tienes un poco aborrecido un peinado pero te sigue encantando casi tanto como el primer día, innova de tal manera que te de el mismo ‘feeling’ pero que sientas que llevas algo nuevo. Ah, sí, no se me olvida el choker que llevo alrededor de mi cuello, pero os hablaré de él en mi próximo post.

Y hasta aquí lo que os puedo contar, y no os cuento más porque no se que será lo próximo, no se aún cómo termina esta historia (y no será porque no me quite el sueño, si no porque aún no he logrado descubrir nada más).

Vestido: Nuage, Calpe

Lugar: El jardín de los Sentidos, Altea

PINNAHANA.

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