Un paseo por el norte de Marruecos I

África, otra vez te veo.

Mismo continente, mismo país, diferentes ciudades.

África, uno de los continentes que más llaman mi atención en estos días. Y digo en estos días porque no siempre ha sido así, yo también he pasado por querer vivir el sueño americano y por que fuese esa parte del mundo la que se llevase todas mis atenciones, pero como os conté hace poquito por Instagram, los últimos años han significado un cambio en mis valores y en mi punto de vista, lo que ha hecho despertar mi curiosidad por cosas que antes pasaban desapercibidas.

Esta historia empieza en un ferry, ya que esta vez decidimos cambiar el avión por el barco para llegar a Marruecos. E aquí mi primera sorpresa (los que seáis o hayáis estado en la Costa de la Luz no entenderéis la sorpresa, pero), ¡qué pequeño es el estrecho y qué al lado estamos unos de otros! No sabéis cómo me gusta ver que estamos tan cerca, que podemos casi tocarnos con la punta de los dedos si alargamos el brazo lo suficiente. Gente a la que le horroriza esta idea y a mi que me gustaría poder tocar con mis manos todos y cada uno de los países sin necesidad de ni siquiera tener que enseñar un pasaporte en una frontera.

Bien, lo que os voy a contar a partir de ahora es nuestro paseo por el norte de este país precioso, cuatro ciudades en las que estuvimos en nuestros días allí y curiosidades que no podéis dejar de saber si estáis pensando en visitarlo.

No dejes de recordar durante todo el camino que estás en Marruecos, y que, seguramente, lo que has ido a buscar es ese no se qué diferente que tiene. Es muy importante que no lo olvides, porque si no no disfrutarás tanto del viaje. Ahora respira, abre bien los ojos, y

disfruta de lo que te ofrece.

TETOUAN.

Decidimos quedarnos en esta ciudad porque creíamos que era lo menos turístico de toda nuestra ruta (y fue todo un acierto), aunque también creíamos que sería una ciudad pequeña y tranquila, y en esto tengo que decir que nos equivocamos muchísimo. Es una ciudad enorme en la que puedes perderte con facilidad, con una medina de calles más estrechas que la de Marrakech, y de casitas blancas en un valle rodeado de montañas verdes.

Un encanto especial.

¿Cómo llegar?

El ferry  nos esperaba en Algeciras para llevarnos rumbo a Tánger Med, un puerto que está a una media hora de Tánger (es importante saber que si lo que quieres es ir a la ciudad de Tánger directamente será mejor que lo cojas en Tarifa), y una vez aquí cogeríamos un taxi que nos llevase a nuestros Riad en Tetouan. Los precios de los taxis desde Tánger Med están establecidos (300DH), así que era un alivio para mi saber que aún no tendría que empezar a hacer eso que tan mal se me da.

Regatear.

¿Dónde nos alojamos?

Decidimos alojarnos en el Blanco Riad Hotel, la verdad es que reservamos con muy poca antelación y fue el que más nos gustó de lo que quedaba libre, sin más. Pero, después de nuestro primer día en Tetouan nos dimos cuenta de que mucha gente recomendaba este Riad, incluso simplemente para comer en su Restaurante. Se trata de un Riad muy pequeñito, con una fuente llena de pétalos que te da la bienvenida nada más bajar de la habitación todas las mañanas, un patio donde desayunar al sol, y un personal más que atento. Nos sentimos como en casa todos estos días.

Pero, ahora toca ¡descubrir lo que hay fuera!

¿Cómo ver la ciudad?

Una vez has visitado ya Marruecos antes, sabes que lo mejor muchas veces es acordar con un lugareño un precio para que te enseñe los lugares más mágicos de la ciudad, o por lo menos de la medina, ya que si no puedes perderte mil veces y no estar viendo ni la mitad. En Tetouan recomiendo hacer esto sin duda, ellos vendrán a ti, simplemente acuerda con la persona que mejor vibración te de, y ¡disfruta de todos y cada unos de los rincones de su medina! Esto hizo que no prestásemos atención a querer encontrarnos todo el rato y guardásemos solo fuerzas para disfrutar de sus casas blancas y sus calles estrechas. Además, fuimos encontrando a personas encantadoras por el camino las cuales tenían ganas de pararse a contarnos sus historias.

Y no hay algo que me guste más que escuchar historias de ellos.

¿Dónde comer?

Hay muchos restaurante en la ciudad, pero nosotros intentamos probar restaurante típicos de cada lugar. En Tetouan nos recomendaron el bar La Unión. Sí, muy español, creo que en cada pueblo hay un bar con este nombre, pero es que te sorprenderá cuántos nombres de nuestro país encontrarás por allí, y cuánta gente habla nuestro idioma perfectamente, y el amor que nos tienen. Sentirás que te has metido de lleno en el ambiente de esta ciudad con comida típica, muy barata y con olor a medina.

CHEFCHAOUEN

Llegó el momento que llevaba tanto tiempo esperando. Llegó el momento de visitar este pueblo de pitufos que tanto había visto en fotos y que más me moría por conocer. En nuestro segundo día en Marruecos pasamos de la ciudad de casas blancas al pueblo de casas azules, con una medina que te atrapa desde que entras por una de sus puertas, de un color intenso y romántico a la vez, en contraste con sus calles tan llenas de tiendas con una magia especial, que te abrirán camino hasta un río tan escondido como desconocido, donde todo el mundo disfruta del sonido del agua sentado a su alrededor.

¿Cómo llegar desde Tetouan?

Lo que más despertaba mi curiosidad de este viaje era cómo terminaríamos moviéndonos de un lugar a otro dentro del país. Puede que este recorrido fuese el único que traía claro desde España, cogeríamos un autobús CTM que tardaría alrededor de una hora para dejarnos.. bien, esto ya no lo sabía. En el pueblo que queremos visitar, esperemos. El camino fue fascinantemente verde, jamás, y digo jamás, me hubiese imaginado ver un Marruecos tan verde como el que vimos visitando el norte. Verde, además de precioso, montañas y más montañas, lagos, embalses; todo hacía más ameno el camino.

¿Cómo ver la ciudad?

Si para muchas ciudades os recomiendo dejaros llevar por un lugareño, Chefchaouen tiene la medina perfecta para dejaros llevar por vosotros mismos, perderos en todas y cada una de sus calles, e incluso entrar en alguna propiedad privada sin darte cuenta. Pasar por su calle de escaleras y macetas tan fotografiada, llegar a la Plaza Uta al-Hammam y dejarse embriagar por el ambiente festivo que se vive en ella. Eso sí, cuidado con las fotos, si bien es sabido que los asiáticos son amantes número uno de estas (y así lo demostraban cuando cada vez que alguien posaba ellos hacían de paparazzis de desconocidos), en este país muchas veces las cámaras no son bienvenidas. Respeto.

Cuando os queráis dar por vencidos porque lleváis horas recorriendo sus callecitas, no os vayáis sin encontrar ese río del que os hablaba al principio, el río Río Ras el Ma. No habíamos escuchado hablar de él antes de llegar al pueblo azul pero al escuchar agua caer decidimos seguirla y mereció mucho la pena respirar ese ambiente tan diferente y fresco al del resto del pueblo.

¿Dónde comer?

Yo, como buena amante de las azoteas que soy, iba mirando hacia el cielo cada dos por tres buscando un restaurante con vistas donde poder escapar del bullicio por un rato. Así fue como encontré el Aladdin Restaurant, donde con vistas a la plaza y escuchando la música que salía de ella a manos de cualquier artista que decidió regalárnosla con todo su cariño, paramos a disfrutar de un tan típico Tajín esta vez.

Continuará…

Mono: Shein (aquí) | Babouche: Zoco Marrakech | Top: New Look

Vestido: Lefties | Jeans: Lefties | Sandalias: Hi Shoes Zapaterías | Collares: Hazelnut Jewelry

Descuento de 15€ en booking aquí.

PINNAHANA TRAVELS. 

3 Replies to “Un paseo por el norte de Marruecos I”

  1. Un viaje precioso, gracias 1000 por todas las recomendaciones. Espero post de tu nuevo destino. 🙂

    1. ¡Muchíiiiisimas gracias! Al final lo dividí en dos 🙂 Pronto nuevo destino siiiii! Un besito grande

  2. […] viaje, como el último que hice (Marruecos I & II), empieza en ferry pero sin cambiar de continente y a no más de dos horas de casa. Rumbo […]

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