Un paseo por el norte de Marruecos II

Me encanta escribir sobre los viajes porque es como revivirlos mil veces aunque hayan acabado.

El otro día leí un cartel que decía que un viaje se vive tres veces: al soñarlo, al vivirlo y al recordarlo. Puede que sea verdad, aunque yo soy más de pensar que un viaje nunca se deja de vivir por mucho que haya “terminado”, porque nos enseña tanto que siempre estará en una parte de nosotros. La mejor educación que podemos tener es viajar, es conocer nuevas culturas, nuevas formas de vida, nuevas personas con puntos de vistas diferente a lo que estamos acostumbrados, nuevos lugares por descubrir.

Y en busca de todo esto íbamos a nuestra excursión el norte de Marruecos. No teníamos muy claro después de visitar Tetouan y Chefchaouen (post anterior) qué nos depararía nuestro viaje, pero no hay mejor opción la mayoría de veces que preguntar a la gente que conoce el lugar una vez allí. Y gracias a esto fuimos al pueblo que, inesperadamente, más captó mi atención…

ASILAH.

Desde antes de planear el viaje ya teníamos claro que nos acercaríamos a algún pueblo/ciudad de mar, lo que no sabíamos era cuál sería el más acertado. Sin ninguna duda, después de preguntar a varias personas en los días anteriores, decidimos que tenía que ser Asilah. Sí o sí. A todo el mundo se le iluminaba la mirada cuando hablaba de este pueblo, y este pueblo estaba a punto de convertirse en mi sorpresa preferida del viaje.

¿Cómo llegar desde Tetouan?

Tengo que decir que fuimos pioneros en llegar a la costa atlántica en autobús desde Tetouan, ya que la recepción de nuestros Riad había reservado un billete para un huésped que vendría después de que nosotros dejásemos la ciudad, pero aún nadie había probado esta compañía. Se llama Supratours y es la única manera que encontrarás de ir directamente a Asilah (puedes comprar los billetes en Tetouan aquí). Tardamos un poquito más de una hora y no puedo contar mucho sobre el camino ya que me lo pasé, literalmente, soñando.

¿Cómo ver el pueblo?

El autobús nos dejó en la parada de tren, a las afueras del pueblo, donde (y aquí empezó nuestro día perfecto en la costa) un hombre nos abrió las puertas que llevaban directamente a la playa. Una playa desierta, preciosa, un Atlántico que parecía casi Mediterráneo y el perro más bonito de todo Marruecos con nosotros. Andamos unos kilómetros por la arena hasta que nos encontramos con un grupo tocando música, camellos, y el pueblo a lo lejos.

Puedo decir muy alto que este fue mi paso preferido del viaje. Visitamos el pueblo sin necesidad de hacerlo acompañados, no hacía falta nadie más que nosotros para perdernos por sus calles llenas de alfombras colgando en las ventanas, gallerías de arte y casas blancas de ventanas aguamarina. Encontrabas puertas preciosas en cualquier esquina, incluso algunas llenas de conchas a su alrededor.

Sigo enamorada,

Y sé que se nota.

¿Cómo volver?

Se me olvidó hablar de los famosos taxis compartidos en el post anterior, y es que una vez has intentado moverte por este país, como mínimo te tienen que sonar estas palabras. Taxi compartido, ¿qué será eso? Se trata exactamente de un taxi de 6 plazas (7 con el conductor) en el que puedes comprar todas las plazas e ir con gente de confianza, o comprar sólo la tuya y compartirlo. Pero, ¡atención! el taxi es un mercedes antiguo de color azul de 5 plazas en total (incluso si me apuras de 4), en el que detrás suelen ir cuatro personas y en el asiento del copiloto dos. Sí, lo estás leyendo bien. Y sí, es lo más común y normal allí, incluso con policía de por medio.

Como casi todos los días queríamos tener libertad en horario a la hora de volver, cogíamos estos taxis para llegar al Riad de nuevo, aunque compramos todas las plazas hasta la vuelta de Tánger, que decidimos que, por ser el último día, debíamos probar el taxi compartido como manda la tradición (os lo cuento más adelante).

TANGIER.

Último día en el norte de Marruecos antes de volver al país tan cercano del que veníamos, y decidimos que la ciudad que no podíamos dejar de ver sería Tánger. La verdad es que esta ciudad no me llamaba nada la atención hasta conocer su historia, que dice mucho de ella.

¿Cómo llegar desde Tetouan?

Al ser una de las principales ciudades del norte del país es muy fácil llegar a ella, desde autobuses, taxis compartidos, e incluso trenes. Decidimos pues coger un autobús típico, yendo a la estación de autobuses típica de la ciudad, y tengo que decir que la experiencia no fue la mejor, aunque de todo se aprende, y aquí os dejo la lección que debéis saber si decidís hacer esto: los gritos una vez lleguéis a la estación son normales, es su forma de trabajar y sólo quieren llevarte hasta tu billete (de verdad, no a cambio de dinero). Lo cuento porque fue una de las cosas que más me impactaron. Eso sí, pagamos 1,5€ por el billete.

¿Cómo ver Tánger?

Nada más llegar a una de las puertas de la medina, tuvimos la suerte de dar con quien el resto del día sería nuestro guía, un señor de 65 años que había vivido toda la historia de la ciudad en su propia carne, y así de ilusionado nos la contó. No acordamos precio con él, pero se mereció todo y cada uno del dinero que llevábamos porque la experiencia fue preciosa, y escucharle a él más.

No es una de las ciudades que más te gustarán, pero tiene un casco antiguo precioso (sin logras verlo), y no puede impactar más ver España desde el otro lado del estrecho.

¿Dónde comer?

Este día comimos en el sitio donde nos llevó nuestro guía, con el menú más típico del lugar, un Restaurante llamado Hammadi, en plena medina, donde nos esperaba un menú de cuatro platos (el cual fui incapaz de comerme) y una mascota que acompañaría nuestra comida.

Después de habernos recorrido toda la ciudad decidimos tomar un descanso con vistas al mar en el Café Hafa, el que debe ser el bar de “tardeo” de Tánger. Donde a cambio de un té por 1€ puedes disfrutar del ambiente que se vive fuera de la medina en un sitio privilegiado.

¿Taxi compartido de verdad?

Esta vez sí, probamos el taxi compartido de verdad, aunque entre tres personas decidimos comprar las cuatro plazas de detrás. Nunca olvidaré la imagen de ver delante mía (copiloto) como iban dos personas montadas en el mismo asiento la hora que duró el trayecto, cuanto menos raro para nosotros, pero es la diferencia de pagar 3,5€ (6 personas) a 11€ (2 personas) por trayecto.

Ahora sí lo habíamos probado todo y volvíamos a España más grandes de lo que habíamos llegado a Marruecos.

No olvidaré ninguna de las lecciones.

Shukran Marruecos.

Falda: H&M | Top: Newyorker | Sandalias: Hi Shoes | Accesorio Pelo: Lefties

Conjunto: Kokodol | Zapatillas: Olea Shoes | Accesorio pelo: Zara

PINNAHANA TRAVELS.

3 Replies to “Un paseo por el norte de Marruecos II”

  1. Precioso!!! es que tenemos unos rinconcitos en este planeta increibles. Muchas gracias por este viaje

    1. ¡Jope! Y tanto, y yo que quiero ir a todos.. jajaja Gracias por pasarte por aquí, un besito grande

  2. […] viaje, como el último que hice (Marruecos I & II), empieza en ferry pero sin cambiar de continente y a no más de dos horas de casa. Rumbo a esas […]

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